SUFRIMIENTO Y PECADO IX

LA EXPLICACIÓN

ECLESIASTÉS 7:25-29

25 Me dediqué entonces a adquirir conocimientos, y a estudiar y buscar algunas sabias conclusiones. Y pude darme cuenta de que es malo ser necio, y una locura ser estúpido.

26 He encontrado algo que es más amargo que la muerte: la mujer que tiende trampas con el corazón y aprisiona con los brazos. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador caerá en sus redes.

27 En mi intento de encontrar la razón de las cosas, yo, el Predicador, he hallado lo siguiente: 28 ¡que todavía no he dado con lo que realmente busco! He encontrado un hombre entre mil, pero ni una sola mujer entre todas ellas. 29 Solamente he encontrado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al hombre, pero éste se ha complicado la vida.

 

El versículos 29, que es el que cierra este capítulo y la sección que hemos venido considerando nos plasma la conclusión a la que ha llegado el escritor del libro. Es la respuesta a una pregunta que muchos seres humanos en esos momentos de lucidez se han llegado a plantear, por qué las personas somos como somos. La explicación de la revelación es necesaria, tal y como ayer comentaba, para poder tener una perspectiva correcta y amplia de la realidad. La revelación, precisamente, nos indica que el tipo de ser humano que somos no es el tipo de ser humano que Dios tuvo en mente, diseño y creó. Hay una anomalía llamada pecado, fruto de nuestra libre decisión de apartarnos del Señor y vivir al margen de Él que ha sido la que ha generado toda esta experiencia humana que ahora vivimos. Génesis, en los capítulos del 1 al 3 nos ilustra lo que el autor de Eclesiastés afirma, que Dios nos hizo perfectos, pero nosotros nos hemos complicado la vida  ¡Y tanto que lo hemos hecho!

UN PRINCIPIO

El pecado es complicarse la vida.

UNA PREGUNTA

Y tú ¿Cómo te estás complicando la vida?