SUFRIMIENTO Y PECADO VII

SABIDURÍA, ANTE TODO SABIDURÍA


ECLESIASTÉS 7: 19-22

Da más fuerza la sabiduría al sabio,
que diez gobernantes a una ciudad.

20 Sin embargo, no hay nadie en la tierra tan perfecto que haga siempre el bien y nunca peque.

21 No hagas caso de todo lo que se dice, y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti. 22 Aunque también tú, y lo sabes muy bien, muchas veces has hablado mal de otros.


En el contexto de la idea expuesta en los versículos anteriores -que todos andamos entre dos extremos- aquí se nos vuelve a hablar del gran valor que tiene la sabiduría para ayudarnos en nuestro diario vivir.

La sabiduría comienza, según la propia Escritura, por el respeto y la reverencia hacia Dios. Sin duda ambos nos llevarán a organizar y estructurar nuestra vida y proyecto vital alrededor de sus principios, valores, prioridades, en fin, su cosmovisión. 

Visto desde esta perspectiva es mucho más valioso el consejo que viene de la sabiduría de Dios que el que puedan darnos las personas a nuestro alrededor -de ahí, la expresión de diez gobernantes-. No estoy hablando de no respetar o valorar el consejo y la visión de otros a nuestro alrededor, más bien ponerlo en la perspectiva correcta y siempre a los ojos del consejo de la Palabra.

El escritor del libro es muy realista con la realidad humana y afirma que entre esos dos extremos no existe ni un ser humano que, en una ocasión u otra, no se haya ido hacia uno de los dos extremos, no hay nadie que no peque, donde podemos ver un eco de lo afirmado por Salomón en 1 Reyes 8:46.

Para muestra, para verificación, miremos nuestra propia experiencia, todos nosotros hemos hablado mal en más de una ocasión de otros. La realidad del carácter malvado de la naturaleza humana podemos comprobarlo en nuestra propia vida, no hace falta ir muy lejos.


UN PRINCIPIO

Es importante que la Palabra de Dios sea nuestra principal fuente de consejo.

UNA PREGUNTA

¿Qué fuentes usas para recibir consejo?