SUFRIMIENTO Y PECADO IV

BAJO LA MANO DE DIOS

ECLESIASTÉS 7:13 Y 14

13 Fíjate bien en lo que Dios ha hecho: ¿quién podrá enderezar lo que él ha torcido? 14 Cuando te vaya bien, disfruta ese bienestar; pero cuando te vaya mal, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosa de Dios, y que el hombre nunca sabe lo que ha de traerle el futuro.

En el primer versículo el autor del libro pide que el lector pare atención -pararnos y pensar no acostumbra a ser nuestro punto fuerte, la reflexión nos elude- y observe lo que Dios ha hecho. La expresión lo torcido viene a representar la forma ineludible que tiene la vida. Dicho de otro modo, la vida es como es, tiene una dinámica propia y nosotros no podemos hacer nada al respecto. No se trata de fatalismo ante un destino que nos gobierna, más bien acomodarse a la realidad y las dinámicas de la vida bajo el sol que han sido establecidas por Dios.
En esas dinámicas vienen a temporadas el placer y el dolor. Según el autor ambas tienen un propósito y un significado en la vida de los seres humanos. Cuando las primeras están presentes, hay que celebrarlo y gozar. Cuando se acercan las segundas hay que parar atención y ver qué Dios puede y quiere decirnos por medio de las mismas.
El escritor de Eclesiastés, al menos así lo veo yo, hace mucho énfasis en la importancia de una vida reflexiva que aprovecha para tomar distancia y poder observar los acontecimientos y su propia experiencia humana y sacar conclusiones de la misma. Nuevamente, una vida no reflexionada no es digna de ser vivida.
UN PRINCIPIO
La vida constantemente nos da mensajes
UNA PREGUNTA
¿Qué te impide pararte y reflexionar, qué te estás perdiendo de no hacerlo?