VIDA BAJO EL SOL V

LAS DIFICULTADES Y COMPAÑEROS DE LA VIDA V

ECLESIASTÉS 5:1-6

1 Cuando vayas al templo de Dios, cuida tu conducta: en vez de ofrecer sacrificios como la gente tonta que no se da cuenta de que hace mal, acércate dispuesto a obedecer.

 2 (1) No te apresures, ni con los labios ni con el pensamiento, a hacer promesas a Dios, pues Dios está en el cielo y tú en la tierra. Por eso, habla lo menos que puedas, 3 (2) porque por mucho pensar se tienen pesadillas, y por mucho hablar se dicen tonterías.

 4 (3) Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a él no le agradan los necios. Cumple lo que prometes, 5 (4) pues vale más no prometer, que prometer y no cumplir.

 6 (5) No permitas que tus labios te hagan pecar, y luego digas ante el enviado de Dios que lo hiciste por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje por lo que dices y destruya lo que has hecho? 7 (6) Por lo tanto, en medio de tantas pesadillas y de tantas palabras y cosas sin sentido, tú debes mostrar reverencia hacia Dios.

 

Este pasaje nos enseña que en la vida bajo el sol podemos acercarnos a Dios, quien como vimos es el gobernador y creador de todo el universo. La relación con el Señor es posible por medio de la obediencia, la oración, los sacrificios y los votos. No olvidemos el contexto en el que está inmerso el escritor del libro de Eclesiastés.

Pero si bien la relación con Dios es algo posible, una bendición a nuestro alcance, también se nos alerta sobre las precauciones que hemos de tomar al acercarnos a Él. Se nos habla de acercarnos con una disposición a obedecer. Esto es consistente con el resto del mensaje bíblico que nos indica que la obediencia, para Dios, es más importante que cualquier tipo de sacrificios.

La siguiente precaución ha de ser tomada con respecto a la oración. Esta debe ser meditada y pensada y no fruto únicamente de un hablar sin darnos cuenta qué decimos y a quién nos estamos dirigiendo.

Finalmente, la última caución tiene relación con los votos o las promesas. Se nos indica que debemos de ser muy cautos a la hora de pronunciarlos, asegurarnos que no están hechos a la ligera porque el Señor los tiene en cuenta. El consejo es evitarlo si es posible pero, una vez hechos deben ser cumplidos.

 

UN PRINCIPIO

Las muestras de religiosidad son válidas cuando nacen de un corazón dispuesto a la obediencia.

UNA PREGUNTA

¿Cuál es el estado de tu corazón?