MARCOS 10:46-52; LUCAS 18:35-43

IDEA PRINCIPAL

JESÚS NOS CONFRONTA CON UNA GRAN PREGUNTA ¿QUÉ PUEDO HACER POR TI?

QUIÉN ERA

Bartimeo era hijo de un señor llamado Timeo, eso nos indica el texto de Marcos. De él sabemos que anteriormente había gozado del don de la vista y, por tanto, su ceguera debía de ser producto, o bien de una enfermedad, o tal vez de un accidente. Como tantas personas que padecían enfermedades o minusvalías vivía de la mendicidad, de la caridad que otros quisieran mostrar hacia él. Finalmente residía en Jericó y fue allí donde se encontró con Jesús.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRÓ

Jesús había llegado a Jericó y ya salía de la ciudad acompañado de sus doce discípulos y otros muchos seguidores. Bartimeo, que mendigaba en la puerta de la ciudad, escuchó el alboroto que debía de provocar la comitiva de Jesús y quiso enterarse de qué estaba sucediendo. Alguien le informó que Jesús de Nazaret salía de la ciudad.

Al enterarse de quién estaba pasando por allí, comenzó a dar gritos para llamar la atención del Maestro, ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Curiosamente Bartimeo se dirigió a Jesús utilizando para llamarlo un título claramente mesiánico. Hijo de David, indicaba, no únicamente que era un descendiente del rey David, pero también aquel que heredaría y cumpliría todas las promesas hechas a David en 2 Samuel 7:12-16; 1 Crónica 17: 11-14; Salmo 89: 29-37. Si queremos tener una mayor comprensión y contexto podemos leer Isaías 11:1 y 10; Jeremías 23:5 y 6; 30:9; Ezequiel 34: 23 y 24; Oseas 3:5.

Las personas que rodeaban a Jesús no parecían estar muy dispuestas a ayudar a Bartimeo, antes al contrario, se nos dice que le reprendían para que callara. Esto, sin embargo, no le arredró lo más mínimo y cuanto más le decían que callara, más fuertemente gritaba para llamar la atención del Maestro, hasta que finalmente lo consiguió, Jesús se detuvo y pidió que lo trajeran ante su presencia.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

Cuando Bartimeo se encontró ante la presencia de Jesús escuchó unas palabras que le debieron sonar increíblemente maravillosas, ¿Qué quieres que haga por ti? Aquel hombre no se lo pensó dos veces, sin duda sabía exactamente lo que quería que el Maestro hiciera por él, su respuesta fue fulminante, Maestro, quiero recobrar la vista.

Jesús cumplió su deseo y añadió dos cosas; la primera, que su confianza en Él le había sanado, la segunda, que podía irse. Bartimeo fue restaurado física y espiritualmente como consecuencia de su encuentro con Jesús. Vale la pena, no obstante que remarquemos el hecho de que aquel ciego, que recibió de parte de Jesús el permiso para marchar, tomó la decisión libre y voluntaria de convertirse en un seguidor del Maestro de Nazaret. La expresión utilizada por Marcos, es la palabra técnica para describir el discipulado cristiano.

El contraste del antes y del después de Bartimeo no puede ser más evidente. Antes, aquel era un pobre ciego, viviendo de la caridad pública y siempre al lado del camino esperando la ayuda de los demás. Después, nos encontramos a Bartimeo en el camino, siguiendo a Jesús, convertido en uno de sus discípulos.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

La persistencia se considera una de las características de las personas de la tierra española donde yo nací, Aragón. Bartimeo nos reta con su persistencia a superar todos los obstáculos que nos puedan impedir acercarnos a Jesús y todas las presiones que bloqueen nuestro acceso hasta Él. A menudo, la persistencia, la insistencia, pone de manifiesto la importancia que algo o alguien tiene para nosotros. Hay una relación proporcional, a más importancia, más persistencia.

Bartimeo también nos reta con su conocimiento de Jesús. Él sabía del carácter mesiánico de Jesús y esto, queda de manifiesto, no únicamente por su uso del título mesiánico, sino por la misma afirmación del Maestro, acerca de la calidad de su fe, de su confianza en Él. Este hombre ciego nos desafía a conocer cada vez mejor a Jesús para confiar cada vez más en su persona.

En tercer lugar, Bartimeo nos reta a pensar en cuáles son las cosas que le pediríamos a Jesús si un encuentro con Él escucháramos sus palabras, ¿Qué quieres que haga por ti? Hoy en día, nosotros tenemos el privilegio del acceso directo e inmediato al trono de la gracia donde podemos, sin ningún obstáculo, presentar nuestras peticiones ante el Rey del Universo que, personal e íntimamente nos pregunta qué puede hacer por nosotros.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. ¿Por qué es imposible confiar en alguien a quien no se conoce?
2. ¿Está caracterizada tu oración por la persistencia?
3. ¿Qué es aquello que más anhela tu corazón y que por sobre cualquier otra cosa deseas que el Maestro te conceda?