La conversión es necesaria (Marcos 1:4)
El primer requisito para seguir a Jesús es la conversión. En palabras de Juan, el primo de Jesús, es necesaria.
Estaba pensando en el significado de esta palabra. Como tantos otros términos incorporados a la experiencia religiosa es de origen griego. Para los helenos no tenían ninguna connotación de tipo religioso, significaba simplemente un cambio de dirección, un giro de 180 grados, una nueva orientación. Alguien iba caminando en una dirección determinada y, en un momento dado, era consciente de la necesidad de cambiarla e ir en la dirección contraria. Ese giro, ese cambio, era la conversión.
Al escribir estas líneas viene a mi mente las palabras del profeta Isaías en el capítulo 57, que luego son citadas por Pablo en el capítulo 3 de su carta a los romanos, cada cual se apartó por su camino. Porque verdaderamente este es el problema del ser humano, y consecuentemente el mío, cada uno de nosotros hemos decidido ir en nuestra propia dirección y esta, lamentablemente, no sólo nos ha llevado lejos de Dios sino, en muchas ocasiones, por desgracia, a rutas de auto destrucción y muerte.
Entendiendo esto tiene todo el sentido del mundo la afirmación de Juan acerca de la necesidad de la conversión, porque el primer paso para poder seguir a Jesús en el siglo XXI o en cualquier otro es, sin ninguna duda, dar un giro radical y dejar nuestro camino para seguir a Jesús. Es imposible seguir al Maestro sin dejar nuestro propio camino. Si uno lo trata de visualizar se da cuenta de la ridiculez de la situación: una persona tratando de caminar de forma simultánea en dos caminos que van en direcciones opuestas.
Dejar mi camino para seguir el camino de Jesús. Pero me doy cuenta que debo de estar reconvirtiéndome constantemente. Me doy cuenta que la conversión es un proceso dinámico porque la experiencia humana así lo es.
No soy el mismo que era cuando por primera vez tomé la decisión de dejar mi camino para seguir el de Jesús. Mucho ha cambiado desde entonces, tengo esposa e hijos, he vivido diferentes experiencias humanas, intelectuales y espirituales, nuevas puertas y oportunidades se han presentado ante mí y, de forma consciente, he tenido que orientarlas en el camino de Jesús.
Entonces no lo entendía, creo que ahora si. He de estar constantemente convirtiéndome a Jesús. He de estar de forma consciente, pro activa, voluntaria, intencional, asegurándome que mi camino es el del Maestro, que estoy en la dirección correcta porque mi peligro, mi tentación y la realidad, porque muchas veces lo he hecho, es que muy fácilmente sigo mi propio camino a la que me despisto.

Mi imitación de Jesús

Volverme de mis caminos hacia el camino de Jesús.

La acción práctica

Pararme, pensar, evaluar y de manera honesta ver en qué dirección van mis caminos. Actuar en consecuencia y convertir aquello que sea necesario a Jesús.