1 PEDRO 3:8-12

8 En fin, vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes. 9 No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición. 10 Porque:
"Quien quiera amar la vida y pasar días felices,
cuide su lengua de hablar mal
y sus labios de decir mentiras;
11 aléjese del mal y haga el bien,
busque la paz y sígala.
12 Porque el Señor cuida a los justos
y presta oídos a sus oraciones,
pero está en contra de los malhechores."
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Al leer este pasaje lo primero que ha venido a mi mente ha sido que parecía un pequeño manifiesto, entendiendo por tal un escrito en que se hace una declaración de intenciones o propósitos.

Y así es porque cuando uno repasa esas sencillas indicaciones del apóstol Pedro se da cuenta que esta proveyendo una auténtica guía para vivir y actuar en la cotidianidad. Sus palabras son una invitación erradicar el mal de nuestra manera de relacionarnos con el prójimo, primero no pagando con la misma moneda a aquellos que lo hacen e incluso nos lo hacen a nosotros y segundo, buscando activa e intencionalmente el bien en imitación de lo que Dios ha hecho por nosotros.

A ello añade el no usar nuestra lengua para el mal ¡Tantas formas en que podemos hacerlo!, de nuevo evitar el mal y practicar el bien de forma activa y también con intencionalidad y propósito seguir y buscar la paz.

Una vida sencilla, bella, útil a Dios y al prójimo. Caracterizada por practicar el bien, evitar el mal y buscar la paz.


Un principio

Evitar el mal, seguir el bien, buscar la paz.

Una pregunta

¿En qué medida son evidentes estas características en tu vida?