1 PEDRO 3:1-7

1 Así también ustedes, las esposas, sométanse a sus esposos,[a] para que, si algunos de ellos no creen en el mensaje, puedan ser convencidos, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de ustedes,2 al ver ellos su conducta pura y reverente para con Dios. 3 Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, 4 sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios.[b] 5Pues este era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas; ellas confiaban en Dios y se sometían a sus esposos. 6 Así fue Sara, que obedeció a Abraham y lo llamó "mi señor".[c]Y ustedes son hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada.

7 En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas.[d]Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones.

 

En este pasaje Pedro habla acerca de la relación entre los esposos. Antes que cualquier otra cosa esa relación es entre dos seres humanos y, por tanto, debe estar presidida por las características que han de presidir cualquier tipo de relación entre personas, el respeto y la honra.

Sin embargo, no es esto lo que más ha impactado mi mente al leer estos versículos sino más bien un consejo dado a las esposas que, sin ninguna duda, es posible hacerlo extensivo a cualquier seguidor de Jesús y, por tanto, a mí mismo.Cuidar el corazón con más mimo y dedicación que cuidamos nuestro cuerpo o nuestro exterior.

Nuestra sociedad postmoderna ha cambiado la ética por la estética y el exterior y la imagen lo es todo. Ante esto, la Palabra de Dios nos anima a cuidar nuestro interior, nuestro corazón, la fuente de la vida, los valores, las decisiones, las prioridades, donde se rige y se decide nuestra cosmovisión, forma de entender y vivir la vida.

 

Un principio

La importancia de guardar y cuidar el corazón.

Una pregunta

¿Qué tiene prioridad en nuestras vidas, la ética o la estética?