1 JUAN 2:1-6

 1 Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, tenemos un abogado ante el Padre: Jesucristo el justo,

 2 que se ofreció en sacrificio por nuestros pecados, y no solo por los nuestros sino también por los de todo el mundo.

 3 Nosotros podemos saber que le conocemos, si guardamos de veras sus mandamientos.

 4 Quizás haya quien asegure: ¡Yo le conozco!, pero ese, quienquiera que sea, si no guarda sus mandamientos, es un embustero y no hay verdad en él.

 5 El que obedece a la palabra de Dios demuestra que en su corazón se ha hecho perfecto el amor; y de este modo sabemos que estamos en comunión con Dios.

 6 El que dice que pertenece a Cristo, debe vivir como él mismo vivió.

 

Este pasaje puede perfectamente ser denominado el de las tres certezas. Como en el anterior podemos encontrar cuatro grandes afirmaciones que van introducidas por la conjunción "SI".

La primera tiene que ver con el pecado e indica que si pecamos tenemos un intercesor ante el Padre, Jesús, el justo, el que murió no únicamente por nuestros pecados sino por los de todo el mundo ¡Interesante afirmación! Ahora bien, la recomendación de Juan es que a pesar de tener este intercesor no debemos pecar.

La segunda tiene que ver con guardar sus mandamientos. Si lo hacemos, nos indica el apóstol, entonces y sólo entonces, tenemos la certeza de que conocemos a Dios. Afirmar que lo conocemos y no tener un estilo de vida caracterizado por guardar sus mandamientos es una mentira y nos sitúa lejos de la verdad.

La tercera y última, también relacionada con la anterior tiene que ver con guardar la Palabra del Señor, algo que va más allá únicamente de ser consistente en la obediencia a los mandamientos. Según Juan, si lo hacemos podremos tener la certidumbre de que su amor se realizará en nosotros y que vivimos unidos a Él.

Juan acaba con una afirmación de increíble peso, pues el que dice pertenecer a Cristo debe vivir como Él vivió.

 

Un principio

El estilo de vida demuestra la validez de nuestra fe.

Una pregunta

¿Qué evidencias hay en tu vida de que vives como Él vivió?