1 JUAN 1: 5-10

 5 El mensaje que él nos comunicó y ahora os transmitimos es este: Dios es luz y en él no existen las tinieblas.

 6 De modo que si decimos que tenemos comunión con él, pero seguimos andando por las tenebrosas sendas del pecado, mentimos. En ese caso no actuamos con verdad.

 7 Pero si andamos en la luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado.

 8 Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros.

 9 Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, podemos estar seguros de que él, que es absolutamente fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

 10 Si decimos que no hemos pecado, estamos dejando a Dios por mentiroso y no retenemos su mensaje en nuestro corazón.

 

Este pasaje nos habla acerca de qué hemos de hacer cuando el pecado aparece y se convierte en una realidad en nuestras vidas. Es interesante ver como las afirmaciones más importantes aparecen introducidas por la conjunción si. De este modo Juan el apóstol, dice cosas muy significativas. Comienza afirmando la incompatibilidad de afirmar que tenemos un buen compañerismo con Dios si permitimos el pecado en nuestras vidas. Esta incompatibilidad viene del hecho que Dios es luz y en Él no existen tinieblas. Las tinieblas en la Biblia ilustran la maldad, el pecado, la corrupción, la injusticia.

A continuación el escritor nos indica la ingenuidad de no querer reconocer el pecado y afirmar que no es un problema para nosotros. Somos ingenuos, dice Juan, pero aún más grave, dejamos a Dios como un auténtico mentiroso ya que, no olvidemos, es quien define el concepto de pecado.

Finalmente, si tenemos el coraje de reconocer y afrontar el pecado por medio de la confesión entonces, afirma la Escritura, Dios hará lo que es justo, limpiarnos y perdonarnos. La confesión, la palabra griega homologeo significa estar de acuerdo. Cuando confesamos estamos de acuerdo con Dios en que el pecado, está mal, que fue preciso que Jesús muriera por ese pecado y que estamos de acuerdo en cambiar nuestra actitud y conducta.

 

Un principio

No afrontar el pecado, no querer reconocerlo es una peligrosa ingenuidad.

Una pregunta

¿Qué pecados hay en tu vida que sigues ignorando o pretendiendo que no son reales?