1 JUAN 5:6-11

7 Sabemos que Jesucristo vino al mundo por medio de agua y de sangre: no solo por medio del agua, sino por el agua y por la sangre vertida en la cruz. De esto da testimonio el Espíritu Santo, que es la verdad misma, y de ese modo los testigos son tres

 8 que concuerdan entre sí: el Espíritu Santo, el agua y la sangre.

 9 Y si nosotros aceptamos el testimonio de los hombres que comparecen ante los tribunales, con mayor razón habremos de creer a Dios, que ha testificado respecto de su Hijo.

 10 El que cree en el Hijo de Dios, ha aceptado ya en su corazón este testimonio; el que no cree, deja a Dios por mentiroso, porque no cree en el testimonio que él ha dado respecto de su Hijo.

 11 Y en esto consiste el testimonio: en que Dios nos ha concedido vida eterna, la vida que está en su Hijo.

 12 Por lo tanto, el que tiene al Hijo de Dios tiene en él la vida; el que no tiene al Hijo no tiene la vida.

Este pasaje habla sobre testimonios, Dios como el mejor de los testigos y el tipo de testimonio que ha dado y en favor de quién.
Los testimonios sirven para dar veracidad a las pretensiones de una persona. Ya la ley de los judíos afirmaba que, en casos de gran importancia, el testimonio de una única persona no era válido y se precisaban al menos dos. Jesús presenta, en principio, tres testimonios en favor suyo pero después Juan presenta al Padre de quien afirma es el mejor de todos los testigos. Es cierto, en los evangelios vemos en varias ocasiones cómo el Padre testifica en favor del Hijo.
La lógica del argumento nos llevaría a la siguiente pregunta ¿Qué es lo que ha testimoniado Dios en favor de su Hijo? Qué nos ha dado la vida eterna y que esta vida está en el Hijo, consecuentemente, todo aquel que tiene al Hijo tiene también la vida eterna. Es importante notar el tiempo verbal pasado, nos ha concedido, y presente, tiene la vida. Esto implica que la vida eterna es algo que poseemos y experimentamos aquí y ahora y no es algo que hemos de esperar a morir para comenzar a experimentar y disfrutar, si bien es cierto, que únicamente cuando estemos en la presencia del Señor lo disfrutaremos en toda su dimensión de plenitud.
Un principio
Dios testifica que nos ha dado vida eterna por medio de su hijo
Una pregunta
¿Qué evidencias hay en tu vida de que ya estás gozando de la vida eterna aquí y ahora?