1 JUAN 2:18-23

18 Hijitos, estamos en el final de los tiempos. Lo sabemos porque, así como habéis oído que el Anticristo ha de venir, así estamos viendo que a imagen suya han surgido ya otros muchos anticristos.

 19 Esos anticristos han salido de entre nosotros, de nuestras iglesias; pero en realidad nunca fueron de los nuestros, pues de haberlo sido habrían permanecido con nosotros. El hecho de que salieran puso de manifiesto que no eran de los nuestros.

 20 Pero en lo que a vosotros concierne no sucede nada semejante, porque habéis recibido el Espíritu Santo y conocéis la verdad de las cosas.

 21 Así pues, no os estoy escribiendo porque piense que aún no tenéis conocimiento de la verdad, sino precisamente porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira puede proceder de la verdad.

 22 ¿Quién es el mayor de los embusteros, sino el que niega que Jesús sea el Cristo? ¡Ése es un anticristo, que no cree en el Padre ni en el Hijo!

 23 El que niega al Hijo no puede tener al Padre; y, al contrario, el que confiesa al Hijo tiene también al Padre.

 

¿Es posible que uno sea el anticristo? Según lo indica este pasaje es totalmente posible si entendemos bien el significado del anticristo. Más allá de la figura escatológica del anticristo por antonomasia, el que aparecerá al final de los tiempos, aquí Juan está hablando de anticristos en plural, por tanto, es posible y es cierto que han existido, existen y existirán muchos anticristos con minúscula.

La identificación de los mismos parece muy fácil si seguimos los parámetros del apóstol. Un anticristo es aquel que niega que Jesús es el Cristo, es decir, el ungido, el escogido del Señor. Además, añade nuestro escritor, quién eso hace está también negando al Padre que es quien está detrás del Hijo.

Al leer estas palabras uno puede sentir la tranquilidad de no ser uno de esos muchos anticristos pues, al fin y al cabo, uno no niega ni a Jesús ni, naturalmente, al Padre. Pero, las cosas pueden ser un poco más complicadas ya que negar a Jesús puede, y de hecho es, no únicamente una cuestión mental e intelectual sino profundamente vivencial. Dicho de otro modo, podemos afirmar que Jesús es el ungido de Dios -hasta aquí todo correcto- y, sin embargo, nuestro estilo de vida no reflejarlo -empiezan los problemas- sino más bien reflejar el espíritu del anticristo, uno de negación de Jesús. Es más profundo de lo que parece.

 

Un principio

El espíritu del anticristo puede manifestarse en nuestro estilo de vida.

Una pregunta

¿Qué espíritu refleja tu estilo de vida?